Una nueva tropelía contra restos históricos (o dos)

En el día de ayer, 28 de enero, Miguel Galindo tomó las fotografías que siguen en las nuevas obras en la calle Agustín Varo. En la primera que presentamos se observa lo que parece un fémur humano. Las obras seguirán y nadie se ocupará de rescatar y estudiar lo que hay ahí, o lo que hubo hasta ayer. Qué duda cabe, estamos en Barbate.

Posible hueso humano aparecido en excavación en la calle Agustín Varo

Fotografía de Miguel Galindo en la que se observa un hueso posiblemente humano.

Es inconcebible que en Barbate se levante una piedra sin que haya un arqueólogo para mirar debajo. Hubo uno, un funcionario municipal que durante un tiempo ejerció esa labor, pero que abandonó porque no soportaba las presiones de los constructores, y no solo eso, no consintió que en Barbate hubiera otro arqueólogo municipal después de él.

En fin, un funcionario debería tener la suficiente independencia y seguridad para hacer su labor. Qué represalias puede temer, su empleo no peligra, ¿verdad? Pues no lo soportó. Y aquí estamos, sin nadie que vigile lo que aparece bajo nuestro suelo: riqueza cultural y, en este caso, también posibles restos humanos. ¿A quién le importan los muertos?

Se entiende que para las personas implicadas en la construcción es un problemón, obviamente. Una gran empresa como la que ejecuta las obras de la nueva estación depuradora por concesión, tiene capacidad para contratar arqueológos y recuperar los hallazgos y estudiarlos y dilatar la construcción en el tiempo; un particular que se construye su casa y la pequeña empresa que realiza los trabajos, no tienen mucho margen. Por supuesto, toda la razón del mundo, el legislador más que ocasionarles nuevos problemas con más gasto y dilación del trabajo, debería darles facilidades; pero si el legislador no llega debe llegar el Ayuntamiento de Barbate y tener a pie de obra a un arqueólogo para que no se pierde nada de la memoria de nuestro pueblo y que ningún hueso quede sin estudiar. De cuándo será. ¿De hace mil años, de hace treinta? ¿Fue un enterramiento entre otros muchos en el mismo lugar o uno particular por causa violenta? ¿No tenemos derecho a saberlo? ¿Tan poco vale una vida humana?

Frente a esto, el valor de la riqueza cultural y patrimónica de nuestro subsuelo parece una cosa ridícula, pero no lo es. Barbate es un pueblo sin memoria ni orgullo que no celebra ni el día de su independencia. Y anda que no tenemos motivos para estar orgullosos de nuestro presente, de nuestro pasado reciente y de nuestro pasado histórico. Y eso hay que hacer, explorar mejor el pasado de este territorio al que identificamos con el paraíso (que en esa idea sí que andamos sobraditos) y que sin duda lo fue.

Pero no, ni respetamos un nido de ametralladoras ni un búnker ni un ánfora ni un castillo…

En las obras de la EDAR, que siguen metros atrás de donde estaba previsto, siguen apareciendo restos, según nos informan. Esos se estudiarán. Y algunas personas barbateñas conocedoras de nuestro pasado especulan con que las obras ahí no concluirán porque lo que realmente hay en la zona es el propio Baesippo. Estaremos atentos a las novedades.

A continuación las dos últimas fotos que Miguel Galindo tomó en la obra en la calle Agustín Varo. Otro diíta hablaremos sobre si había derecho o no lo había al derribo de las casas de los almadraberos en la Chanca. Por cierto, la casa del capitán sigue en pie, y ayer por la tarde un paisano aprovechaba para sacar cacharros de cocina en buen estado, y otro figuritas de porcelana. Respetamos su anonimato y celebramos su aprovechamiento.

Ánfora y trozos cerámicos aparecidos en la calle Agustín Varo
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