Crisis del gobierno de Molina y Moreno
Luis Caro y Ana Moreno durante la dimisión del primero con concejal de Urbanismo.
Entre los muchos retos que tiene el actual equipo municipal barbateño (deuda del Ayuntamiento con Seguridad Social y Hacienda, puesta en servicio de instalaciones municipales, terminar el Cine Avenida para poder instalar el Museo Kishev, arreglo de aceras y vías… información pública y detallada de todas sus cuentas), hay uno que Molina ha señalado en todo momento que es prioritario, el nuevo Plan General de Ordenación Municipal (lo que fue el PGOU), que en Barbate lleva más de 30 años sin renovarse. Pues en estas llega el concejal de Urbanismo y dimite.
Dice Luis Caro: “he decidido abandonar mi acta para dedicarme a mi profesión (arquitecto) a tiempo completo”, y nos hace preguntarnos, en primer lugar, si seguía dedicado a la arquitectura y no dedicaba todo su tiempo a la difícil tarea de elaborar un nuevo PGOM. Parece que el alto sueldo de concejal no le daba para dedicarse a sus funciones de servicio público a tiempo completo.
Según otras fuentes, lo que motiva la dimisión de Caro no son motivos personales y profesionales, como ha alegado públicamente, sino desavenencias con Miguel Molina, alcalde de Barbate. Si repasamos el largo historial de dimitidos y apartados desde 2015 en que Molina ganó sus primeras elecciones (la renovación en su lista de 2023 es casi total), no tenemos motivos para dudar de que el de Caro sea otro caso más. La novedad, en este caso, es que no se trata de una persona de su partido sino de su socio de gobierno (PP), y que apenas ha resistido durante año y medio.
Según comunicado tras la comparecencia de Caro y Moreno del día de ayer, será la teniente de alcalde Ana Moreno la que asuma las competencias de Caro. Si hay lío, para qué meter a nadie más. Entre Molina y Moreno parece que se entienden.