Jándalo y poesía en el IES Sidón
Rosalía Gutiérrez, Juan José Gutiérrez, Ramón Pérez Montero y Jesús Malia con estudiantes del IES Sidón
Los autores de Jándalo Poesía en La Janda siguen visitando centros escolares de la comarca para fomentar el conocimiento de la Mancomunidad, hablar de su común empresa en este libro y, más en general, fomentar el conocimiento de las diferentes vertientes de la poesía y la creatividad entre los adolescentes.
El pasado viernes 14 de marzo Rosalía Gutiérrez (Alcalá de los Gazules), Juan José Gutiérrez (Paterna de Rivera), Ramón Pérez Montero (Medina Sidonia) y Jesús Malia (Barbate) visitaron el IES Sidón y se encontraron con estudiantes de segundo de Bachillerato. En el recuerdo, el poeta local Antonio Cabrera, una figura indispensable de la poesía española en las últimas décadas y un gran desconocido para el público general y para los propios estudiantes asidonenses, ayunos de referentes locales con proyección nacional.
Si en el encuentro con los estudiantes del IES San Juan de Dios fueron Gloria Fuertes y Mala Rodríguez las creadoras y poetas con las que se ilustró dos formas diferentes de crear, en esta ocasión el protagonismo fue para Batania y su firma en las calles de Madrid como Neorrabioso. Concretamente, se proyectó un montaje con fotografías de sus pintadas extraídas del siguiente vídeo de la Biblioteca de Sarri.
Tras los recitados de los autores de la antología jandeña presentes en la cita, fueron los estudiantes estudiantes quienes tomaron la palabra: compusieron un cadáver exquisito que leyeron a continuación. Entre sus diamantes, una referencia al poeta sevillano de la Generación del 27 Luis Cernuda. Aquí el poema aludido:
Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.
Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.
En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.
Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.
Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.
Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.
¿Se empiezan a manifestar las primeras vocaciones?