Barbate, un pueblo sin orgullo y sin memoria
La Historia nos hace sentir miedo, indignación, vergüenza… entre otros muchos sentimientos negativos, pero también nos crea una falsa ilusión de superioridad moral, como si nuestro tiempo fuera mejor que cualquier otro del pasado y del porvenir. Y cuando nos comparamos con el régimen inmediatamente anterior, que tantas heridas ha dejado abiertas y tantas fosas llenas, la indignación, la vergüenza y la superioridad se acrecen.
¿Y esto, a qué hoy? Tal vez el próximo año, por el quincuagésimo aniversario, los medios de comunicación vuelvan a hablar del día en que se anunció la muerte de Franco, 20 de noviembre de 1975; pero en los últimos notamos un silencio al respecto que no sabemos a qué achacar. ¿De verdad creemos conocer a satisfacción todos los entresijos de la caída del régimen franquista y la instauración del democrático? ¿De verdad no queda nada por decir o reconocer?
Algún día también el Aeropuerto “Adolfo Suárez” de Madrid-Barajas perderá su sobrenombre. Porque ese hombre que es hoy un héroe nacional en la construcción de nuestra democracia, mañana (en diez años o en doscientos) será irrelevante frente a los nuevos próceres de la nueva patria, y su contribución o se considerará irrelevante o alta traición. Y no hay que irse tan lejos y especular sobre el futuro, solo hay que reparar en el caso del primer agente del cambio democrático, Juan Carlos. Porque la Historia, como la moda, no pasa, solo duerme.
Mi abuelo Abelardo vivió un tiempo escondido en una porquera en San Ambrosio para que las tropas franquistas no le dieran matarile o se le llevaran. El abuelo de un amigo se vació un ojo para poder seguir con su familia y no tener que empuñar un fusil contra nadie. Seguro que en todas las familias barbateñas tenemos un caso de víctima del franquismo, aparte de los más conocidos y que conforman nuestra (des)memoria como pueblo. De los casos de familiares que fueron cómplices, por ideología o por pusilánimes, preferimos no acordarnos. “Pobrecito, qué iba a hacer, es lo que había, le tocó”.
Aún así, Barbate y las élites barbateñas, tenían desde décadas antes del golpe la legítima aspiración de la segregación de Vejer de la Frontera. El pueblo porque crecía superando a la cabeza del municipio y carecía de servicios públicos básicos; las élites, por lo de siempre, por poder utilizar dineros públicos para hacer más productivas sus inversiones (lo que a su vez es en beneficio de todos). Y el Conde de Barbate (título que le concedió en 1922 Alfonso XIII a Serafín Romeu Fages) era un personaje relevante en el ámbito nacional, consejero del Banco de España de 1924 a 1939 e industrial de la almadraba y el sector conservero local, que luego formaría parte del Consorcio Nacional Almadrabero.
En los años veinte del siglo XX, Barbate perdió el tren del ferrocarril: línea San Fernando-Algeciras que, con argumentos sobrados por el aumento de la riqueza ligada al sector pesquero y conservero y el alcance de nuestros productos, se aspiró a que tuviese estación en la aldea de Barbate. Fracaso. El olvido de Barbate no era solo de nuestra matriz, Vejer, sino también de otras instancias superiores, a pesar de la creciente influencia de Serafín Romeu. Otra legítima aspiración del pueblo barbateño era tener un puerto. Los barcos había que sacarlos del agua por la playa del Carmen tirando de ellos a pulso. Esta basta manera no era debida a la ausencia de mecanismos que facilitaran la labor o a falta de iniciativa para instalarlos, sino también a la propia resistencia de los rudos trabajadores que veían peligrar sus empleos. Ay, ¿en cuántas cosas no seguimos siendo las barbateños tan obcecados? Y seguramente en las más triviales. En fin, sea como fuere, el puerto si parecía ser una demanda de todos y tampoco llegaba.
Saltemos a 1936, ahí viene las tropas de Franco cruzando el estrecho en faluchos cedidos por Serafín Romeu; y ahí viene el Churruca mandado por el Gobierno de la República a bombardear el Consorcio Nacional Almadrabero. Y abramos una ventana al 11 de marzo de 1938, al Consistorio de Vejer de la Frontera, para ver a sus ediles ceder a disgusto y consentir bajo presiones de los sublevados y ya empoderados con la segregación de Barbate. Y abramos los oídos al 27 de abril de 1961:
Barbateños: Solo unas palabras para saludaros y para deciros cómo el régimen español cumple su palabra.
Aquí me encontré hace años con un pueblo formado por pescadores, que detrás de mejores capturas se habían concentrado y ubicado en este lugar sin puerto, sujetos a las inclemencias de los mares y de los fuertes temporales. Vi la necesidad imperiosa de asegurarles un abrigo que los cobijase, disminuyendo sus peligros, y así nació este magnífico puerto de Barbate.
No creáis que por la facilidad con que se llevó a cabo se pueden hacer así todas las cosas a que aspiramos. La nación tiene unos caudales limitados, tiene que administrarlos en beneficio de todos, y lo mismo que en el puerto os correspondió a vosotros la primacía, otras necesidades pueden requerir la preferencia para otros y señalarse un orden de urgencia para, progresivamente y en distintas etapas, realizar las aspiraciones de los pueblos.
¡Arriba España!
Ese era Franco en el recién inaugurado puerto pesquero de Barbate, infraestructura portentosa que se situó en importancia económica solo por detrás del equivalente de Vigo.
Así es la Historia. Barbate tiene su calle Once de Marzo de 1938 pero aquí nadie celebra ese día. Barbate tuvo su puerto, pero en esa misma década comenzó el declive de la industria pesquera extractiva, de lo que dan fe las emigraciones a Castellón para seguir faenando. 49 años después de la muerte del dictador han desaparecido todos los símbolos o nombres que rememoraban el pasado de Barbate ligado a él. Aún quedan las piedras ruinosas del que fue el chalé del Conde de Barbate y del Consorcio; y con ellas, nada se hace. El puerto, 63 años después de su inauguración no sabemos qué destino tendrá, si tendrá alguno.
Barbate, dime, de tu historia, de qué momento te sientes orgulloso. ¿Cuándo has manifestado rebeldía y tomado el control de tu destino? En el futuro, por qué lo harás. “Aquí no hay na”, dicen los barbateños, y no son conscientes del milagro del desarrollo de nuestro pueblo (a pesar de los muchos obstáculos y desconsideraciones), que ha superado en pobladores a las milenarias Vejer y Medina Sidonia. Pero no, miramos atrás, nosotros que apenas tenemos 140 años, y solo vemos lo que hemos perdido, y hasta celebramos como parte de nuestra identidad la vida en la zona chabolista del Zapal de cuya demolición acaban de cumplirse 50 años. Pero ¿puede ser esto motivo de orgullo? No, ni aquella vida la elegiste ni saliste de allí por tus propios medios, babateño, sino por los designios de un régimen del que hoy, con razón, te avergüenzas.
Pero, insisto, Barbate, ¿de qué momento de tu historia puedes sentirte orgulloso protagonista? No basta con lamentarse por los golpes recibidos, no basta con la vergüenza, no basta con culpar a otros de nuestro estado. Hoy somos libres, y esa libertad significa que somos responsables de nuestro propio destino. ¿Qué alcalde te fallará mañana? No te engañes, barbateño, eres tú quien ha hecho y quien hace lo que somos.
Pueblo de Barbate, ¿de qué momento de tu historia te sientes orgulloso? A fuerza de decirlo vas a conseguir que aquí no haya na, ni siquiera memoria, que todavía quedan seres con alma de esclavo que dicen aquello de “con Franco…”, y tienen razones y no tienen razón. Ni Franco, ni Serafín, ni Molina, barbateño, el único responsable eres tú. Y tú, ¿de qué momento de la historia de Barbate te sientes orgulloso? ¿En qué momento has tomado el control y te has hecho responsable de tu destino sin dejarlo en manos de otros?
Tan desmemoriado y falto de orgullo es Barbate, que no se acuerda ni reconoce a sus hijos más sobresalientes. Qué importa que sea torero o cantaor o futbolista o carnavalero o empresario; qué importa que sea un buscavidas de los tan nuestros que va a su tiempo al monte, a las marismas y al río. “Aquí no hay na”, dice el barbateño, y eso es mentira. Tienes que limpiar un pasado en que un dictador te dio su nombre y se proclamó tu fundador, y enorgullecerte de las conquistas de tus hijos a pesar de las adversidades y los avatares del momento.
Hoy, algunos de nuestros políticos lideran una causa de las nuestras. “¡Somos víctimas!”, decimos. ¡Y cómo nos gusta!, ¿verdad? El Estado nos debe 411 millones de euros por el Retín. ¿Y dónde estuvo el pueblo cuándo el Estado violó ese fuero nuestro medieval heredado de Vejer quitándonos tierras de las hazas? ¿Y dónde está hoy cuando se reclaman compensaciones? El pueblo ni estuvo ni está. ¿De qué momento de tu historia te sientes orgulloso, Barbate? “Aquí no hay na”.
Uno dirá que se siente orgulloso de su madre, otro que de su abuelo, pero ninguno que de este o este otro personaje nacido o no en Barbate que nos abrió nuevos caminos como pueblo; que los hay, y muchos, pero basta con que escribamos alguno de sus nombres para que aparezca el barbateño envidioso (que de eso sí que hay de sobra) para decir que “no es pa tanto”. Eso sí, reprocha a los armadores (por ejemplo) que son ellos los culpables de que en Barbate no haya más industria. Porque el barbateño no agradece pero sí culpa. ¿Qué culpa tendrá, por ejemplo, el propietario de un restaurante de que en Barbate no haya más hoteles? ¿Qué culpa el propietario de los terrenos que no quiere vender esperando mejor oportunidad o necesidad? La culpa es de todos los barbateños, que esperan, sin más, y no se hacen responsables ni de su futuro ni de su pasado.
Solo un ejemplo más de nuestra falta de orgullo y memoria como pueblo. Hace cuatro días se inauguró el nuevo Paseo del Flamenco en la calle Real, con el único recuerdo en sendas lápidas (porque no se puede llamar de otra manera al bodrio que han hecho) para “La Beli” y Juanma Utrera. Muy merecido homenaje a ambos, pero ni siquiera se han acordado de “Cuquito de Barbate”, a quien en 2019 se lo proclamó hijo predilecto de nuestro pueblo (Cuquito de Barbate — enbarbate.com) ni de su tío, “Niño de Barbate”. Otros barbateños con más memoria flamenca que yo, seguro que pueden dar otros nombres. Y otro ejemplo de falta de vergüenza torera es el montaje del espectáculo por el Día Internacional del Flamenco sin escenario ni equipo de sonido. ¿Dónde estarán?
En fin, que hoy es 20-N, efeméride de la muerte del último dictador de nuestro país y autoproclamado fundador de Barbate. Hoy, con razón, nos da vergüenza, pero Barbate, tú, ¿de qué te sientes orgulloso?