Se alquila
Ya hay zambombás. Las plazas y locales de nuestro pueblo comienzan a cobrar su anual carácter navideño, pero este año será menos. Ayer era un clamor el vacío en la plaza Carlos Cano y en su proximidad; el árbol, el Belén y las luces que solían colocar los vecinos del Casco Antiguo este año no animarán nuestras calles. El desánimo por el coste económico que les impone el Ayuntamiento los lleva a esta triste decisión.
Así está la cosa. Uno cosa es que se quiera utilizar un espacio público para lucrarse. Entonces tiene plena razón de ser la imposición de tasas, aunque también convendría detenerse bien a estudiar cuál es el posible lucro y si es más conveniente hacer algo a no hacer nada. Y otra cosa muy distinta es que los vecinos quieran hacer uso de las calles para embellecerlas, engalanarlas, darles nueva vida y demostrar sus ganas de participar y enriquecer nuestro pueblo con su cultura y solidaridad vecinal.
Ana Valencia -delegada de Cultura y Participación Ciudadana- y Miguel Molina -alcalde de Barbate- no hacen más que desincentivar la libre y gratuita participación ciudadana. El coste para los vecinos de montar el Belén sería de al menos 20 € diarios, y no están dispuestos -obviamente- ni a pagar por el uso de un espacio que es suyo ni a integrar sus tradicionales propuestas propias en una supuesta programación hecha por Cultura.
Porque este equipo de gobierno funciona de esta manera: a quien va por libre lo castiga. No entienden estos monigotes que el Ayuntamiento es subsidiario del pueblo y que su función en el aspecto cultural es facilitar y promocionar las iniciativas ciudadanas e incluso empresariales. Ellos, tan vacíos de ideas y con tan escasa capacidad, no lo entienden, y -puede que sin darse cuenta- prefieren desincentivar iniciativas ciudadanas a tener que celebrar alguna que no lleve su sello.
Este no es único caso que afecta a la Asociación de Vecinos del Casco Antiguo. En la Mesa del Flamenco (que no sabemos lo que tiene ni de mesa ni de flamenco, porque no se conocen más que decisiones unilaterales sin conocimiento) al parecer hay un representante del Casco Antiguo. Decimos al parecer porque en la Asociación de Vecinos del Casco Antiguo nadie sabe quién es. Así, no es de sorprender que haya vecinos que temen el día en que les quieran colocar una lápida delante de su puerta de ese supuesto Paseo del Flamenco. Tampoco en este nadie ha contado con ellos para estudiar la mejor manera de hacerlo en sus propias calles. Otra nueva demostración de improvisación y desprecio por los ciudadanos.