Los síntomas de un naufragio
Mi colaboración de esta semana discurre por unos caminos -no sé si para dar rienda suelta a percepciones que a mí, al menos, me preocupan- sobre la "realidad" institucional y política de nuestro pueblo. Y así, veo, como observador, cosas que no me gustan, y no porque no me gusten a mí -que sería lo de menos- sino por la incidencia negativa que tienen en nuestro pueblo.
Y así, por ejemplo, veo cómo siguen "empantanadas" , como decía aquella oración "por los siglos de los siglos", cuestiones que inciden en el día a día de la vida de los barbateños. Y es que incide en nuestro "día a día" no tener unas instalaciones deportivas "decentes" donde niños, jóvenes y adultos puedan -aunque solo sea por aquello de mens sana in corpore sano- hacer deporte, o que necesiten por razones médicas. O no tener una biblioteca acorde al siglo en que vivimos, o tener un alumbrado público peor que hace 30 años, o, por último… y la verdad, no sé qué poner por último, ya que la lista de deficiencias es tan larga que haría falta juntar varios escritos para enumerarlas, aunque me decanto por el lamentable estado de nuestras calles, más propias de alguna población del tercer, o… cuarto mundo.
Y ante esto, la "realidad institucional" que nos encontramos en nuestro pueblo es que quienes tienen que intentar poner remedio a tales desaguisados, se pierden en excusas, "repartiendo culpas" a diestro y siniestro contra todo bicho viviente, excepto contra ellos mismos. Y mientras tanto, como dice el refrán, "la casa sin barrer", y la verdad es que el dicho viene "como anillo al dedo".
Si nos vamos a temas de más enjundia, resulta que a nivel urbanístico -que tanta importancia tiene para el futuro de los pueblos- veía el otro día que en la actualidad se están aprobando modificaciones de un PGOU de hace… 30 AÑOS. Increíble pero cierto. Pero este es el nivel de quienes en los últimos 30 años han gobernado nuestro pueblo, durante casi… 20 AÑOS, y todavía tienen la irresponsabilidad de echar la culpa a los de… antes, cuando por razones obvias los de antes son ellos mismos.
Por último, y no menos preocupante, la situación "interna" de nuestro Ayuntamiento. A uno, por motivos que no vienen al caso, le llega información desde "dentro", que describe una situación próxima al "desbarajuste". Por sintetizar, un empleado municipal que es afín a uno de los partidos gobernantes, no tenía reparos en describir la situación con un elocuente "todo lo que te diga es poco".
Bien, todo esto, en una institución "civilizada", y tras una década de gobierno, o... desgobierno -según la apreciación de cada uno- errático, ineficaz e inconsistente, requeriría, al menos, un "párese a pensar", aunque los verbos pensar, razonar y discurrir no creo que los conjugue mucho la "dirigencia local".
Para ir terminando, mi pregunta sería si estos y otros síntomas pueden ser la o las evidencias de un naufragio institucional ante la "ceguera" de quienes deberían velar para que esto no ocurriera, pero que dan la sensación de que son más parte del problema que de la… solución.
En fin, que como en aquella frase mítica de "Houston tenemos un problema ", traducido al barbateño "cañí ", podríamos concluir con "Barbate tenemos un problema", y como diría mi abuelo el "Lapo ", AJOLÁ fuera solo uno. Porque si hablamos del tema económico, entonces… "apaga y vámonos". Salud.