“Arousa no es Barbate: aparecen pintadas delatando a supuestos narcos”
Este desacertado titular es el pórtico de una noticia de Narcodiario. No sabemos si Víctor Méndez Sanguos (el fundador del medio) se encontraba bajo los efectos de algún narcótico al escribirla o si sencillamente el que se trasluce es su estado mental e intelectual en uno de sus mejores momentos de lucidez.
En el cuerpo de la noticia añade :”Allí [Arousa] se han visto varias pintadas, al menos cuatro diferentes -que haya podido documentar este periódico- aludiendo a varias personas por sus apodos o por sus relaciones familiares y señalándolas como narcotraficantes. Justo lo contrario a lo que ocurre en determinados puntos de Andalucía, donde no solo ocultan, sino que apoyan esta clase de delitos, incluso cuando atacan a las Fuerzas de Seguridad, como ocurrió hace un año en el muelle de Barbate”.
Este muchacho, el tal Víctor Méndez, no ha debido pisar nunca las calles de Barbate. Aquí, en efecto, no hay pintadas, pero se recuerda a los vecinos en manifestaciones callejeras contra las drogas en los años 80 y 90. Hoy no se da esta forma de expresión ni la de las infructuosas delaciones anónimas (caso que señala en Arousa), ni falta que hace. Aquí las personas medianamente informadas o atentas a la realidad conocen a los narcotraficantes y dan sus nombres en las conversaciones. Y no hay nada que temer porque los propios narcos están orgullosos de sus logros y presumen de ello o hacen ostentación. El problema de Barbate, Víctor, no es que sea un pueblo cómplice con el narcotráfico, que no lo es; ni que tema a bandas organizadas que amenazan y atenazan a la sociedad, que tampoco las hay. El problema de Barbate es doble. Por una parte, que faltan fuerzas y cuerpos de seguridad que protejan nuestro litoral; por otra, que la paja en nuestro ojo es más vistosa que la viga en aquellos otros que nos miran.
Querido Víctor, que el amor a tu tierra (que imagino que es Galicia) ni te ciegue ni te haga alucinar. Bravo por esos vecinos que denuncian o simplemente declaran, pero qué pena por esos otros que tienen que esconderse tras el anonimato para señalar a supuestos delincuentes. A estos pobres sí que parece que les puede el miedo, por no pensar en otras intenciones que se pueden ocultar en quienes lanzan la piedra mientras esconden la mano.
En cualquier caso, parece que Arousa tiene un problema en común con Barbate, la inacción (o simplemente la tardanza en espera de la mejor ocasión) de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Víctor, suerte en tu proyecto, y a ver si te das un paseíto por Barbate para aclarar tus días, que aquí tenemos muchas horas de sol.